Volví a caer en la seducción, en un juego malévolo que, ciertamente no tiene nombre.
Y ahora mismo, mientras bebo otro sorbo de mi café diurno, me inclino al sabor que me dejaste
Quiero que llueva. Para que mis deseos se corran entre las finas gotas y viajen a la alcantarilla, donde no regresarán, porque tú no puedes cumplir mis deseos; y yo si trato de hacerlo. Pero esto no se trata de comparaciones, cada quien da lo que quiere dar. Y ya no me siento tan especial como antes.
Asi que entonces los seres humanos tenemos también esa naturaleza de buscar complacencia física sin consecuencias, con un afecto imitando una acción inocua, es eso entonces?
No hay comentarios:
Publicar un comentario